el blog de tacatuca

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26 jun. 2014

Un café.



Tras varias horas de trabajo, en la mitad de mi jornada, hacía un descanso para fumar un cigarrillo.

Salía a la calle con otros compañeros. Hablábamos un rato y algunos me hacían reir. Contaban cosas de sus hijos, de su salida del sábado, de los madrugones...

Siempre coincidía con David. A menudo me invitaba a un café pero mi falta de confianza me impedía encontrar un tema de conversación... y volvía rápido a la cadena.

El verano pasado, en la estampida de agosto, nos quedamos él y yo casi solos en los descansos, comenzamos a hablar de muchas cosas.

Nos gustaba la montaña, Amaral, las pelis de Tarantino, cocinar los domingos, con la ventana abierta y una cerveza sin alcohol.

Quedamos fuera del trabajo.

Y nos casaremos éste sábado.

Él siempre estuvo ahí. Casi no lo veía, y tuvo que haber algo de espacio para que le prestase atención. Ahora sigue a mi lado, como siempre, muy atento a mí, pero ahora soy yo la que le ha hecho un hueco en mi corazón.



11 jun. 2014

Apaga.


Hoy al final de la tarde he decidido apagar todo.

Mi Smart phone, la tablet, el televisor...

Salí a mi puerta y observé que un camino de hormigas caminaba pausado hasta el parque donde a los niños se les caen las migas de pan.

Abrí un armario y vi paquetes de harina sin abrir. Me decidí a preparar un bizcocho.

Escribí una carta de mi puño y letra para una vieja amiga.

Miré mis manos y perdí unos minutos larguísimos en pintar mis uñas.

Comí un helado y vi por la ventana caer una fina lluvia de verano.

Tomé un libro de la estantería. Comencé a leer y acabé tardísimo.

A veces, para hacer cosas que de verdad nos satisfacen, no hay nada como aburrirse...


6 jun. 2014

Nuestra pequeña.



Hoy tengo una cita. Y no es una cita corriente.

Hoy visitaré a nuestra pequeña.

Nuestra pequeña tiene unos ojos grandes y negros como una noche oscura. Me mira y en sus ojos me podría perder. En un sueño tan bonito, tan largo y tan dulce...

Nuestra pequeña sabe que las cosas son muy fáciles. Mucho más de lo que las hacemos. Sabe que basta con dormir poquito y volver a abrir los ojos. Devorarlo todo. Y seguir creciendo. Porque siempre hay ahí fuera alguien que la quiere. Y que hay muchas cosas por ver. Y no quiere perderse nada.

Nuestra pequeña es valiente y tenaz. Llega siempre antes de hora y espera mucho de las personas que la rodean. También es muy agradecida. Es experta en regalar sonrisas. Y en apretar firme los pulgares que la sostienen.

Nuestra pequeña ya es muy importante. Porque ahora mismo tú y yo, sin conocernos, estamos sonriendo al mismo tiempo.

Y eso es algo que sólo alguien muy grande puede conseguir.